Soy músico. 
Y fotógrafo.

Trabajo en una orquesta y llevo años viviendo la música desde dentro: los ensayos, el silencio antes de empezar, la concentración y la relación íntima que cada músico desarrolla con su instrumento.

La fotografía apareció primero como una necesidad personal de crear fuera del escenario. Con el tiempo se ha convertido en una forma de observar a mis compañeros desde otro lugar: no solo como intérpretes, sino como personas.

Mi trabajo se centra principalmente en el retrato de músicos. Me interesa capturar esa mezcla de concentración, vulnerabilidad y carácter que aparece cuando alguien sostiene su instrumento.

Trabajo con esquemas de iluminación sencillos y sesiones tranquilas, donde el tiempo y la conversación permiten que la imagen surja con naturalidad.

Más que buscar poses, intento encontrar momentos.


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